asociaciones de la Memoria Histórica
Y las víctimas de Franco por fin pudieron hablar
Garzón logra que la tercera jornada de su juicio se convierta en la primera vez que un tribunal escucha estos relatos
d.n./efe - Jueves, 2 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:09h
Pino Sosa, de la asociación de la Memoria Histórica de Arucas en Gran Canaria, en el Supremo.
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quizá el juez Garzón sea condenado como prevaricador por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo o quizá no, pero ayer esa circunstancia quedó en segundo plano porque el magistrado sí consiguió uno de los objetivos que dice haberse fijado: dar voz a las víctimas de Franco.
Y es que la tercera jornada del juicio que se sigue en el Supremo contra el magistrado se convirtió, con el testimonio de dos representantes de asociaciones de la Memoria Histórica, en un recordatorio de los horrores de la dictadura y en un atril donde denunciar el olvido impuesto a quienes los sufrieron. La de ayer fue la primera vez en la historia en la que las víctimas de Franco pudieron relatar sus vivencias delante de un tribunal, aunque no fuera para pedir justicia, como intentaban, sino para tratar de proteger a quien se la había prometido. Pino Sosa, de la asociación de Arucas en Gran Canaria, fue el primero en comparecer y a preguntas del abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, explicó cómo desapareció su padre. "Se lo llevaron de casa, los apalearon, los tuvieron presos (...). Se nos llevaron el pan y la sal de nuestras casas", afirmó tras recordar que su madre no quiso aceptar la declaración de fallecimiento de su padre porque "se lo llevaron vivo y vivo lo reclamaba".
Aún más emotivo fue el testimonio de la representante de la asociación Sierra de Gredos, María Martín López, que a sus 81 años rememoró ante el tribunal lo que ocurrió con su madre el 21 de septiembre de 1936. "La mataron, la echaron a la calle, se la llevaron a declarar a Arenas de San Pedro, pero la dejaron en el camino y mataron a 27 hombres y 3 mujeres", recordó Martín, que añadió que el cadáver de su madre "está en una fosa junto a otros cuerpos" y todas las gestiones que ha realizado para recuperarlo "han fracasado".
acusación Las dos testigos tuvieron que contestar también al letrado de la acusación popular, que ejerce Manos Limpias, José María Ruiz, que pide 20 años de inhabilitación para Garzón. Pero la estrategia de Ruiz se desmoronó ante la contundencia de los testimonios. El abogado intentó en un momento de la vista cortar la explicación de los testigos sobre las desapariciones, indicando que se está juzgando a Garzón, a lo que el presidente del tribunal, el magistrado Carlos Granados, le advirtió de que era él quien decidía lo que era o no era pertinente.
La acusación insistió en saber por qué acudieron a la Audiencia Nacional y si otros juzgados les habían informado de que los delitos habían prescrito. Pino Sosa aseguró que en todas las instancias les dijeron que los hechos no tenían prescripción y que fue la tardanza en responder a su denuncia lo que les motivó a llevar su caso hasta la Audiencia Nacional.
El abogado de Manos Limpias trato de dirigir entonces su interrogatorio a las supuestas subvenciones públicas o privadas que habrían recibido las víctimas, pero ahí también erró ya que la respuesta fue una rotunda negativa: jamás recibieron ayuda alguna para investigar el paradero de sus familiares
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