Conocemos Auschwitz. Y Dachau. Mattahussen nos suena porque por sus barracones pasaron 5.000 españoles y muchos no regresaron. Pero es menos conocida la historia de Argelès-sur-Mer, el campo de internamiento en la localidad del Languedoc-Rosellón, en el sur de Francia. Allí estuvo preso, unos meses, el protagonista de «Las olas», Miguel (interpretado por el asturiano Carlos Álvarez-Nóvoa), un nombre ficticio para algunos de los 100.000 republicanos que se calcula fueron confinados allí por las autoridades francesas en 1939 tras cruzar la frontera. Miguel acaba de enviudar y decide entonces abandonar su vida de jubilado en Valencia para reencontrarse con su pasado.
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